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Si todas las empresas utilizan el mismo modelo de lenguaje grande (LLM), ¿dónde está su ventaja competitiva?


Michelle Spencer
, estratega en tecnología jurídica
La adopción de la inteligencia artificial en el sector jurídico ha superado un umbral que debería llevar a todos los responsables de bufetes a plantearse una pregunta más profunda. Según la encuesta «Future Ready Lawyer Survey 2026» de Wolters Kluwer, realizada a 810 abogados, el 92 % de los encuestados utiliza actualmente al menos una herramienta de IA en su flujo de trabajo diario; más de la mitad afirma haber ahorrado entre un 6 % y un 20 % de su tiempo de trabajo semanal, y el 60 % espera que la inversión en IA de su organización aumente en los próximos tres años.
Eso no es una tendencia. Es lo mínimo que se exige. Y lo mínimo que se exige, por definición, no le distingue del resto.
Cuando todas las empresas tengan acceso a los mismos modelos de lenguaje a gran escala (ChatGPT, Claude, Gemini), el modelo dejará de ser la ventaja competitiva. La pregunta ya no será «¿qué IA utiliza? », sino «¿en qué se basa su IA?». Es ahí donde la mayoría de las empresas están a punto de descubrir una brecha significativa entre las herramientas que han implementado y los resultados que esperaban.
El verdadero problema no es el modelo
Piense en el LLM como un motor de alto rendimiento. No importa lo sofisticado que sea el motor si se le suministra combustible de baja calidad. Una entrada sin refinar produce un resultado poco fiable, lo que se traduce en ciclos de revisión, reelaboración, riesgos y pérdida de tiempo.
El combustible que necesita un LLM para generar resultados precisos, fiables y listos para el cliente no son datos genéricos. Son sus datos. El historial de sus asuntos, sus resultados, su criterio institucional, sus precedentes. Ese contenido es lo único que un competidor no puede replicar, independientemente del modelo que haya adquirido bajo licencia.
No se trata de una idea nueva, pero sí lo es la urgencia. A medida que la inteligencia artificial se extienda por todas las empresas, aquellas que hayan invertido en estructurar, poner a disposición y gestionar sus propios conocimientos tomarán la delantera. El factor diferenciador no será un modelo mejor, sino que el modelo cuente con conocimientos y experiencia de un valor único con los que trabajar.
Tres aspectos que diferencian a las empresas preparadas para la IA del resto
Existe un marco útil para evaluar el patrimonio de información de cualquier empresa en relación con las exigencias de la IA, que se articula en torno a tres preguntas:
- Accesibilidad: ¿Se puede encontrar? Los documentos, los precedentes, las cláusulas y los conocimientos especializados pertinentes deben ser localizables. Si un nuevo asociado no puede encontrar un caso anterior representativo en menos de cinco minutos, la información no está realmente a su disposición ni a la de ninguna herramienta de IA conectada a ella.
- Conectado: ¿Tiene una visión global? Los asuntos, los clientes, las personas, los resultados del trabajo y las comunicaciones deben estar interrelacionados para que una herramienta de IA pueda percibir las relaciones entre ellos, y no solo archivos aislados. Una prueba sencilla: ¿puede una herramienta responder a la pregunta «¿Qué hemos hecho anteriormente para este cliente?» sin que sea necesario que alguien recopile manualmente la información para dar con la respuesta?
- Actualidad: ¿Se mantiene al día? Una instantánea del último trimestre no es suficiente. La información debe actualizarse a medida que avanza el trabajo en tiempo real (con nuevos documentos, cambios de estado y cambios en el equipo).
La mayoría de las empresas fallan al menos en uno de estos niveles. Y cuando esto ocurre, la mala calidad de los datos en las fases previas al modelo se convierte en el verdadero cuello de botella.
El gráfico del contexto jurídico: la ventaja competitiva de su bufete
NetDocuments aborda esto a través de lo que denominamos el «gráfico de contexto jurídico»: una representación dinámica e interconectada de los conocimientos de su despacho en tres dimensiones.
- La inteligencia documental capta el contenido de cada archivo. Cada escrito, contrato, nota y correo electrónico identifica su naturaleza, su contenido y su relación con el resto del trabajo, permitiendo realizar búsquedas en el contenido en función del significado y el contexto, y no solo de palabras clave.
- El contexto del asunto y del proyecto refleja cómo se interrelacionan las tareas. Las partes, las jurisdicciones, los plazos, las contrapartes y las comunicaciones se estructuran y presentan en una vista global del asunto, que se mantiene actualizada a medida que avanza el trabajo.
- El conocimiento institucional es aquel que está en manos de quienes lo poseen. Se trata de la experiencia y el criterio adquiridos a lo largo de años de práctica: qué abogados han llevado este tipo de asuntos, qué posturas ha adoptado el bufete y qué precedentes se han aceptado; todo ello accesible en el momento en que se necesita, y no encerrado en la memoria de alguien o en una carpeta de un disco compartido que nadie mantiene.
Cuando estas capas funcionan conjuntamente, sus herramientas de IA dejan de generar resultados genéricos. Generan resultados específicos para usted, basados en sus documentos, su historial y su experiencia.
Qué implica esto para la defendibilidad, la fijación de precios y la confianza de los clientes
Esta es la implicación estratégica que los líderes de las empresas deben tener muy presente: en un mundo en el que todas las empresas pueden acceder a la misma inteligencia artificial, la única forma de diferenciación duradera es el conocimiento institucional que se ha estructurado, gestionado y puesto a disposición de forma deliberada.
Los bufetes que invierten ahora en esa infraestructura están creando una ventaja que se acumula con el tiempo. Cada asunto organizado, cada documento catalogado, cada dato extraído y cada flujo de trabajo codificado pasa a formar parte de un grafo de contexto jurídico que hace que el siguiente asunto se gestione con mayor rapidez y precisión. Los bufetes que se saltan este paso están construyendo sobre unos cimientos que se deprecian con cada nueva versión del modelo.
Las cuestiones de gobernanza también son importantes.
- ¿Quién es el responsable de la capa de contexto jurídico?
- En concreto, ¿quién controla los datos a los que tienen acceso esas herramientas?
- ¿Cómo protegen los «muros éticos» el contenido de carácter sensible?
- ¿Qué ocurre con los resultados obtenidos hoy?
- ¿Se convierte en conocimiento institucional reutilizable o se desvanece al cerrar la ventana del chat?
No se trata de cuestiones abstractas relacionadas con el cumplimiento normativo. Son cuestiones operativas que determinan si la IA se convierte en un lastre o en una ventaja duradera.
La preparación para la IA es una cuestión de contexto, no de adquisición de herramientas. Las empresas que reconozcan esta distinción ahora y actúen en consecuencia contarán con algo que sus competidores no podrán adquirir mediante licencia, copiar ni alcanzar fácilmente.
El modelo es un recurso al que cualquiera puede recurrir. El verdadero valor reside en su contenido y en su contexto.
Vea el gráfico del contexto jurídico en acción.
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